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Resumen: El objetivo de este artículo es resaltar el papel de la relajación en el afrontamiento delestrés. La relajación va más allá de ser una simple estrategia de afrontamiento centrada en la emoción, constituyendo la primera línea de defensa del estrés antes de la puesta en marcha de las estrategias de afrontamiento activo. Además, desempeña un papel clave en el funcionamiento
de dichas estrategias e interactúa con ellas. En este trabajo se explicitan los componentes psicológicos de la relajación. (A. Amutio Kareaga, CUADERNOS DE MEDICINA PSICOSOMATICA Y PSIQUIATRIA DE ENLACE)



Las técnicas de relajación constituyen las herramientas de manejo del estrés más utilizadas.

Su efectividad en el tratamiento de una gran variedad de trastornos físicos y psicológicos asociados al estrés ha quedado sobradamente comprobada. Además, la ausencia de relajación es

una buena señal de que una persona se encuentra estresada. Hoy día los profesionales de la psicología y de la salud en general definen la relajación de una forma negativa, es decir, un estado caracterizado por la ausencia de tensión o activación fisiológica (sobre todo muscular), el cual es simplemente opuesto a la respuesta de estrés. Esta es una definición reduccionista, ya que la relajación, al igual que el estrés, es un fenómeno multidimensional en donde intervienen factores fisiológicos y psicológicos (Smith, 1993; Amutio, 1998). Por otra parte, las investigaciones realizadas en el área de las relaciones entre el estrés y el afrontamiento no han podido constatar que el afrontamiento activo venga necesariamente asociado a menores niveles de estrés, ni a la desaparición de las emociones negativas (Lazarus y Folkman, 1986; Sonobe, 2001). Sin embargo, si se ha constatado la relación inversa entre relajación y estrés, así como el papel de la relajación en la experiencia de estados afectivos positivos y adaptativos (Smith, Amutio, y cols., 1996; Smith, 2001). Esto nos lleva a replantearnos el papel de la relajación en el afrontamiento. Es un hecho constatado que muchas enfermedades son agravadas (y algunas veces provocadas) por altos niveles de estrés crónico que se manifiesta a nivel somático (tensión muscular, presión arterial alta, taquicardia, etc.), en forma de emociones negativas (ansiedad, hostilidad, depresión), y cognitivo (excesiva preocupación y pensamientos negativos, obsesiones...). De éstos, el estrés somático parece ser el mejor predictor de la enfermedad (Gaff, 2001). Por lo que resulta evidente que la adquisición de habilidades de relajación debe tener un efecto preventivo y terapéutico considerable. Estas habilidades pueden desarrollarse por medio de la práctica de una serie de técnicas formales (relajación muscular progresiva, entrenamiento autógeno, técnicas de respiración, imaginería, e incluso, estiramientos de yoga y meditación) y de actividades relajantes informales (hacer deporte, escuchar música, bailar, etc.). En cuanto a los procesos de la relajación, el punto de vista más aceptado en la actualidad es que las técnicas de relajación funcionan mediante la producción de lo que Benson (1975) denominó Respuesta de Relajación, un conjunto de reacciones fisiológicas automáticas que son completamente opuestas a las originadas en la respuesta de estrés (disminución de la tasa cardíaca y respiratorias, reducción de la presión arterial, disminución de la tensión muscular, etc.). A su vez, esta disminución de la activación fisiológica conduce a un estado de menor activación cognitiva (disminución de los pensamientos ansiógenos) y emocional (ausencia de síntomas de estrés). La

idea central del modelo fisiológico de Benson es que esta respuesta se puede provocar intencionalmente practicando cualquier técnica de relajación, es decir, que todas las técnicas funcionan igualmente bien para producir una respuesta de relajación generalizada. En consecuencia, la mayoría de los profesionales de la salud e, incluso, los programas universitarios, instruyen a sus pacientes y/o alumnos solamente en una o dos técnicas de relajación, generalmente, la relajación muscular progresiva (Lehrer y Woolfolk, 1993; Lehrer y cols., 1994; Smith,1999). Desde el modelo actual, cualquier técnica sirve para relajar a todo el mundo, por lo que resulta innecesario el enseñar más de una técnica.
Desafortunadamente, esta concepción reduccionista de la relajación es aceptada por la mayoría
de los profesionales de la salud. Sin embargo, las investigaciones muestran que es una noción
equivocada. Así, las técnicas de relajación tienen efectos diferentes, funcionan de forma distinta
para cada individuo, y son adecuadas para afrontar diferentes problemas (Smith, Amutio, y cols.,
1996; Amutio, 1997; Ritchie y cols., 2001). Desde la propia investigación y práctica clínicas
se constata que el modelo de relajación vigente en la actualidad es incapaz de dar respuesta
a una serie de problemas que se resumen a continuación:

- La mayoría de las personas pueden dominar, un conjunto de reaccionesla respuesta de relajación en aproximadamente un mes. Sin embargo, hay un gran número de sujetos que continúan practicando las técnicas de relajación durante muchos años y que manifiestan muchas experiencias que van más allá de la mera reducción del nivel de activación (estados de energía, paz, optimismo, fortaleza, etc.), observándose notables diferencias individuales en los efectos de las diferentes técnicas sobre los síntomas de los sujetos y en los estados emocionales que producen cada una de ellas (Pekala y Forbes, 1990; Alexander, 1991; Smith, Amutio, y cols.,1996; Holmes, y cols., 2001). Además, la relajación puede producir un incremento del nivel de activación fisiológica y cognitiva. Como por ejemplo, cuando se observa un incremento de la frecuencia de las ondas alfa cerebrales como consecuencia de la actividad emocional asociada a la relajación (Austin, 1998). De hecho, mucha gente practica actividades para relajarse (correr, bailar, etc.) que implican un incremento del nivel de activación (Lazarus y Folkman, 1986).

- Este modelo fisiológico tampoco explica el hecho de que la combinación de varias técnicas produzca, en muchos casos, mayores niveles de relajación que la práctica de una sola técnica

(Lehrer y Woolfolk, 1993; Bados y Bach, 1997; Amutio, 1998); la existencia de reacciones adversas por parte de los sujetos a una determinada técnica como, por ejemplo, el fenómeno de

la ansiedad inducida por la relajación (Heide y Borkovec, 1984); la pobre adherencia de los sujetos a los programas de entrenamiento, la falta de continuidad y la alta tasa de abandonos de las técnicas; el problema de la falta de generalización de la relajación a la vida cotidiana

(Delmonte, 1988; Lehrer y cols., 1994; Smith,1999).

- Por último, las investigaciones realizadas no han podido demostrar que las diferentes técnicas

tengan un efecto global similar en cuanto a la reducción de los parámetros fisiológicos mediados

por el sistema nervioso parasimpático (Labrador, 1992; Biondi y Portuesi, 1994; Smith, 1999).

En la práctica clínica se observa que los efectos a largo plazo de la relajación son muy modestos

en comparación con los efectos a corto plazo (Echeburúa, 1993; Smith, 1999). La causa del

limitado éxito de las técnicas de relajación puede radicar en el hecho de que la relajación se enseña como una tarea mecánica, algo que se hace en un centro psicológico o en una sala de relajación y que luego es dejada de lado. El único y principal objetivo es lograr la reducción inmediata del nivel de activación (fisiológica y/o cognitiva) del sujeto.

 

LA PSICOLOGÍA DE LA RELAJACIÓN

En la actualidad, existe una perspectiva psicológica que viene a complementar al modelo fisiológico de Benson. Dicho sistema es la Teoría ABC de la Relajación (Smith, 1999), la cual ha

sido reconocida por el propio Lazarus como una aportación fundamental. En la contraportada del

mismo libro, Lazarus considera que este sistema explicita de forma completa los componentes

esenciales de la relajación, viniendo a cubrir un vacío fundamental en cuanto a su conceptualización. El sistema de Smith considera el papel mediador de una serie de variables psicológicas (Estados-R, Motivaciones-R, Disposiciones-R y Creencias-R) en los efectos producidos por la práctica de la relajación. Smith (1999) ha denominado a su teoría “Attentional Behavioral Cognitive” (de aquí las siglas ABC). Este sistema define la relajación como un acto de concentración o enfoque simple, pasivo e ininterrumpido. Este acto de concentración implica el mantenimiento de la atención en un estímulo simple y el cese de toda actividad analítica y de los esfuerzos encaminados al logro de un objetivo (disminución de la conducta externa y la actividad cognitiva o encubierta). El resultado será la experiencia de una serie de estados psicológicos de relajación (Estados-R). Todas las formas de relajación implican este acto atencional básico de mantener un enfoque simple y pasivo de una forma continuada en un determinado estímulo o tarea. La premisa fundamental de la Teoría ABC de la relajación es que ésta es mucho más que la

simple reducción de la activación. Para demostrarlo, Smith y sus colaboradores (Alexander, 1991; Smith, Amutio, y cols., 1996; Amutio, 1997; Holmes, y cols., 2001) trazaron un mapa C. Med. Psicosom, Nº 62 / 63 - 2002 21 psicológico de las experiencias asociadas a la relajación. Estas investigaciones implicaron una muestra total de 1.964 sujetos que practicaban una amplia gama de técnicas formales e informales de relajación (relajación muscular progresiva, entrenamiento autógeno, respiración, masaje, estiramientos de yoga, imaginería, meditación, soñar despierto, orar, ver una puesta de sol, tomar un baño caliente, escuchar música, etc.).

En el estudio de Smith, Amutio, y cols. (1996) y utilizando el cuestionario Revised Relaxation Worlist (RRW; Smith, 1993), se evaluaron los efectos subjetivos de la relajación mediante una

serie de items que representan experiencias somáticas, afectivas y cognitivas asociadas a ella.

Se pidió a los sujetos que puntuasen los 82 items del RRW en una escala de 5 puntos de acuerdo al grado en que describían cómo se habían sentido durante la práctica de una o varias técnicas de relajación. Los sujetos que respondieron al cuestionario (N= 940; Media edad = 35,19, DT =

12,42) habían practicado alguna técnica de relajación durante una media de 2 años. Las respuestas reflejaban una gran variedad de estados psicológicos positivos, tales como sentirse “feliz”, “en paz”, “seguro de uno mismo”, “consciente”, “energetizado”, “distante y lejano”, “libre”, etc. Se realizó un análisis factorial de las respuestas obtenidas en este cuestionario, obteniéndose los siguientes factores de relajación: Gozo, Distanciamiento, Calma, Consciencia Fortaleza, Devoción- Espiritualidad, Aceptación, Flaccidez, Despreocupado- Sin miedo, Silencio, Misterio. Holmes y cols. (2001) replicaron el estudio anterior utilizando una nueva versión reducida del RRW que constaba de 25 items. Realizaron dos análisis factoriales con dos muestras diferentes (N1= 306; N2 = 436) para determinar si la ordenación al azar de los items o el agrupamiento conceptual de éstos tendría algún efecto en la estructura factorial de la relajación. Los factores que se obtuvieron confirmaron los obtenidos en el estudio anterior. A partir de esta estructura factorial, Smith (1999) identificó 10 estados psicológicos básicos asociados a la relajación (Estados-R). Estos pueden clasificarse por niveles. Así, los Estados-R correspondientes al primer nivel están asociados a un alivio inmediato de la tensión y el estrés:

- Adormecimiento (items: “somnoliento”, “adormilado”...).

- Desconexión (items: “distante”, “lejano”, “indiferente”,

“desapegado”).

- Relajación Física (items: el cuerpo “fláccido”,

“cálido”, “pesado”).

- Relajación Mental (items:”a gusto”, “en paz”).

Posteriormente, y una vez que el nivel de estrés inicial ha disminuido, el sujeto podrá experimentar otros niveles más profundos de relajación que van más allá del alivio de la tensión y del estrés inmediatos. Estos niveles se relacionan con estados afectivos positivos de apertura, consciencia y energía, los cuales van a constituir una buena base para un afrontamiento y manejo efectivos del estrés que va a ir más allá del alivio inmediato y temporal de éste. Los Estados-Rcorrespondientes a estos niveles son:

- Consciencia (Items: “concentrado”, “claro”,

“consciente”)

- Gozo (Items: “feliz”, “gozoso”)

- Silencio Mental (Items: la mente “inmóvil”,

“en silencio”, “libre de pensamientos”).

- Amor y Agradecimiento (Items: “amoroso”,

“agradecido”).

- Devoción-Espiritualidad (Items: “espiritual”,

“reverente”, “devoto”).

- Energía (Items: “energizado”, “fortalecido”,

“con confianza”).

Los estados-R son estados afectivos positivos derivados de la práctica de las distintas técnicas

de relajación, desde las más simples, como la relajación muscular o el entrenamiento autógeno, hasta la meditación, que es la más compleja. Así mismo, constituyen los mediadores observables

de los potenciales efectos benéficos de la relajación en la mejora de la salud física, del funcionamiento psicológico y del bienestar en general. Entre las funciones que los Estados-R cumplen se encuentra la de constituir refuerzos positivos que mantienen la práctica continuada de la relajación (Smith, Amutio, y cols., 1996; Amutio, 1997, 1998). Además, contribuyen a que el sujeto mantenga una actitud positiva, a un afrontamiento y manejo más efectivos de las situacio-22 C. Med. Psicosom, Nº 62 / 63 – 2002 nes estresantes, y a una mayor profundización y generalización de la relajación a la vida cotidiana. Los Estados-R se relacionan con otras dos

variables asociadas a la relajación: las Disposiciones- R y las Motivaciones-R (Smith (1999).

Una Disposición-R sería la propensión a experimentar un determinado Estado-R fuera de la sesión de relajación. Por ejemplo, un sujeto que sufre de ansiedad interpersonal (citarse con otras personas, hablar con su jefe, etc.) podría practicar una combinación de ejercicios respiratorios y visualización y, de esta manera, experimentar los estados-R de Relajación Mental y Fortaleza y Consciencia. Si este sujeto continúa con la práctica  de estas técnicas antes de enfrentarse a una determinada situación interpersonal estresante, puede producirse una profundización y una generalización de estos Estados-R y convertirse en Disposiciones-R, con la consiguiente desensibilización o extinción de la ansiedad ante este tipo de situaciones. El hecho de que un Estado-R se generalice a una Disposición-R significa que el sujeto ha aprendido a experimentar y mantener la afectividad positiva asociada a la relajación ante las situaciones estresantes de la vida diaria. En este sentido, Sonobe (2001) ha determinado la efectividad de las técnicas de relajación para potenciar las Disposiciones-R, especialmente las de Relajación Mental, Silencio Mental, Consciencia y Energía. Una Motivación-R vendría definida como el deseo de experimentar un Estado-R más a menudo y de una manera más intensa. Así, por ejemplo, un

cliente muy ansioso podría estar deseando aprender a desconectarse de los pensamientos negativos que activan su ansiedad y descubrir que la relajación muscular progresiva y la imaginería son las técnicas más apropiadas para experimentar dicha desconexión. La adquisición de la motivación para experimentar unos Estados-R determinados constituye uno de los logros o éxitos más importantes del entrenamiento en relajación. De esta forma, el entrenamiento en relajación podría desarrollarse según la siguiente secuencia: Técnica de relajación" Estados R" Motivaciones- R " Disposiciones-R. Los Estados-R directamente relacionados con el alivio de la tensión y el estrés (Relajación Física y Relajación Mental) pueden ser los precursores de la aparición de otros Estados-R con un mayor nivel de intensidad afectiva positiva (Gozo, Consciencia, Energía...). Estos últimos pueden contribuir a la profundización del nivel de relajación por medio de un incremento de las habilidades de enfoque (concentración) y pasividad

(dejar a un lado toda actividad y esfuerzo dirigidos hacia un objetivo), así como a través del desarrollo de creencias profundas conducentes a la relajación y a un mejor afrontamiento activo de las situaciones estresantes.

 

RELAJACIÓN Y MANEJO DEL ESTRÉS

Lazarus y Folkman (1986) definieron dos grandes formas de afrontamiento del estrés: el afrontamiento centrado en el problema, en donde se intenta cambiar la situación estresante, y el afrontamiento centrado en la emoción, en donde se intenta reducir el estrés o malestar emocional asociado a una situación estresante, en vez de intentar activamente de cambiar la situación. Actualmente, la clasificación general de las estrategias de afrontamiento ha sido ampliada a cuatro categorías: (1) intentar cambiar la situación de forma activa, (2) cambiar la forma en que evaluamos o pensamos acerca de la situación, (3) descargar las emociones, o simplemente relajarse, (4) negar o distorsionar la existencia o gravedad del problema, o distanciarse del problema. En la misma línea, Smith (en prensa) propone que el manejo efectivo del estrés está basado en los siguientes cuatro pilares: relajación, resolución de problemas, pensar de forma realista y productiva, y el ensayo de habilidades. Las técnicas de relajación han sido catalogadas como estrategias de afrontamiento centradas en la emoción. Sin embargo, por nuestra parte, consideramos que los efectos de la relajación van mucho más allá, ya que ésta constituye la base de las demás estrategias de afrontamiento e interactúa con ellas. Además, la relajación se encuentra en la base de prácticamente todas las técnicas de manejo del estrés y es parte integrante de los programas de manejo de éste (ej. técnicas de inoculación del estrés, manejo efectivo del tiempo, entrenamiento asertivo, etc.). C. Med. Psicosom, Nº 62 / 63 - 2002 23 En primer lugar, la relajación constituye el punto de partida para un afrontamiento activo de

muchas situaciones o problemas. Así, la primera de las habilidades para el manejo efectivo del estrés es aprender a relajarse. La práctica de la relajación libera al sujeto de la activación estresante incapacitadora, potenciando los esfuerzos encaminados a la resolución efectiva de los problemas. En segundo lugar, y teniendo en cuenta que buena parte del estrés está creado por pensamientos estresantes y preocupaciones, destacamos el papel de la relajación en el desarrollo de estructuras cognitivas (creencias, valores y compromisos personales y existenciales) relacionados con el afrontamiento activo y la relajación (Smith, 1999; Amutio y Smith, 2001). Profundizaremos en este aspecto al referirnos a las creencias asociadas a la relajación. En tercer lugar, resulta obvio el papel de la relajación en la disminución de la activación emocional asociada al estrés, aunque tal y como hemos visto su eficacia no se reduce a una mera reducción de la activación. Finalmente, otra estrategia de afrontamiento es el distanciamiento del problema (Lazarus y Folkman, 1986). Anteriormente ya nos hemos referido a la Desconexión como uno de los estados asociados a la relajación. El distanciamiento o desconexión parece ser la estrategia de afrontamiento elegida principalmente entre los sujetos inclinados a padecer de ansiedad inducida por la relajación. Estos sujetos experimentan principalmente este estado durante la práctica de la relajación, lo cual constituye una estrategia para huir de la ansiedad provocada por ella (Smith, 1999; Leslie y Clavin, 2001). En la misma línea, los sujetos con altos niveles de estrés psicológico en forma de somatizaciones, ansiedad interpersonal, depresión, trastorno obsesivo-compulsivo, hostilidad, fobias, e ideaciones paranoides manifiestan relajarse mejor distanciándose del mundo (Anderson, 2001). Probablemente estos mismos sujetos utilizarán el distanciamiento o la negación como forma de afrontamiento de los problemas fuera de las sesiones de relajación. Efectos diferenciales de las técnicas de relajación en los síntomas de estrés. La tendencia actual es el clasificar las técnicas de relajación en físicas (relajación muscular progresiva, estiramientos de yoga...) y cognitivas (visualización, meditación). Sin embargo, la Teoría ABC de la Relajación sostiene la existencia

de una mayor diferenciación entre las técnicas teniendo en cuenta los diversos Estados-R que elicitan. En un estudio que realizamos con una muestra de 663 sujetos que practicaban diferentes técnicas de relajación: masaje (N=72), relajación muscular progresiva (N=93), estiramientos de yoga (N=91), respiración (N=66), imaginería (N=70), meditación (N=74), y diversas combinaciones de estas técnicas (N=197), comprobamos que efectivamente las técnicas de relajación producen efectos diferenciales que van más allá de la mera reducción de la activación fisiológica y/o cognitiva (Smith, Amutio, y cols., 1996). Los análisis de varianzas y comparaciones de medias se presentan en la Tabla 1. Por su parte, Ritchie, y cols. (2001) con una muestra de 306 sujetos que practicaban actividades relajantes informales (charlar, escuchar

música, leer, descansar, etc.) y distintas técnicas de relajación (ejercicios respiratorios, estiramientos de yoga, masaje y meditación) obtuvieron diferencias en cuanto a los Estados-R (Wilks´ Lambda = 1,73; p < .0005). Estos autores realizaron 10 análisis de varianza diferentes, uno para cada Estado-R, encontrándose diferencias significativas (p<05) entre las distintas actividades y técnicas de relajación en los Estados-R. En primer lugar, todas las técnicas parecen

tener un impacto significativo en el estado de Relajación Mental, lo que sugiere que todas ellas tienen un efecto de relajación generalizado.  El estado de Relajación Mental constituye la concepción más genérica de la relajación, como opuesta al estrés, y fue definida por Smith, Amutio, y cols (1996) como “ausencia de conflicto y tensión”. Sin embargo, los demás Estados-R se relacionan con el alivio específico de los síntomas de estrés en los diferentes niveles: somático, afectivo y cognitivo (Gaff, 2001). Así, las técnicas de relajación pueden ser diferenciadas en función de los Estados-R que elicitan y su repercusión sobre los diferentes niveles y síntomas de estrés (Tabla 2). Esta constituye una clasificación más realista que la mera división en técnicas somáticas y cognitivas, ya que 24 C. Med. Psicosom, Nº 62 / 63 – 2002 C. Med. Psicosom, Nº 62 / 63 - 2002 25

Tabla 1

ANOVAS y Comparaciones de Medias entre las Técnicas de Relajación para cada Factor o Estado-R2.

Gozo

F(10,652) = 4.90, p <.0001

RMP < Estiramientos de yoga****, Imaginería **, Meditación****, Estiramientos yoga +

Respiración **, Estiramientos yoga + Meditación*, Respiración + Imaginería*, Respiración +

Meditación*, Estiramientos yoga + Respiración + Meditación****

Distanciamiento (Estado-R Desconexión)

F (10,652) = 8.07, p < .0001

RMP > Estiramientos yoga + Meditación****, Estiramientos yoga****, Estiramientos yoga +

Respiración + Meditación****, Estiramientos yoga + Respiración****, Meditación****

Respiración + Meditación ****, Respiración + Imaginería****, Respiración****

Imaginería > Estiramientos yoga**

Masaje > Estiramientos yoga **

Calma (Estado-R de Relajación Mental)

F(10,652) = 1.93, p = .04

Masaje > Meditación*

Consciencia-Fortaleza (Estados-R de Consciencia y Energía)

F (10,652) = 18.41, p < .0001

Estiramientos yoga + Meditación > RMP****, Masaje****, Imaginería**

Estiramientos yoga > RMP****, masaje****, Imaginería****, Meditación*, Respiración*

Estiramientos yoga + Respiración > RMP****, Masaje****, Imaginería****

Respiración + Meditación > RMP****, Masaje****, Imaginería**

Estiramientos Yoga + Respiración + Meditación > RMP****, Masaje****, Imaginería*

Respiración + Imaginería > RMP****, Masaje****

Respiración > RMP****, Masaje****

Imaginería > RMP*

Meditación > Masaje****, RMP****

Devoción-Espiritualidad

F (10,652) = 9.28, p < .0001

Meditación > RMP****, Masaje****, Respiración****, Imaginería**, Imaginería + Respiración*, Estiramientos

yoga**

Estiramientos yoga + Respiración + Meditación > RMP****, Masaje**, Respiración*

Estiramientos yoga + Meditación > RMP**

Respiración + Meditación > RMP****

Estiramientos yoga + Respiración > RMP***

Respiración + Imaginería > RMP*

Estiramientos yoga > RMP****

Imaginería > RMP*

Flaccidez (Estado-R de Relajación Física)

F (10,652) = 4.47, p < .0001

RMP > Meditación****, Respiración**

Masaje > Meditación****, Respiración*

Estiramientos yoga > Meditación**

2 Adaptado de Smith JC, Amutio A, Anderson JP y Aria LA. (1996). Solamente se incluyen las comparaciones más

significativas.

*P≤ .05; **P≤.01; ***P≤.001; ****P≤.0001.

RMP= Relajación Muscular Progresiva.

Las características de la muestra, y las medidas y desviaciones típicas de cada técnica de relajación en cada factor se describen

en Amutio (1997, 1998).

todas ellas producen un cierto efecto somáticocognitivo.

Estos resultados están en consonancia con los

obtenidos en otros estudios (Lehrer y Woolfolk,

1993; Lehrer y cols., 1994; Shapiro, Schwartz y

Bonner, 1999; Davis, McKay y Eshelman, 2001;

Gillani y Smith, 2001), y merece futuras investigaciones.

Reestructuración cognitiva

La reestructuración cognitiva constituye uno

de los aspectos u objetivos fundamentales del

afrontamiento y manejo del estrés, ya que

implica el cambiar la forma en que pensamos o

evaluamos una determinada situación.

Las estructuras cognitivas pueden interferir o,

26 C. Med. Psicosom, Nº 62 / 63 - 2002

Tabla 2

Efectos diferenciales de las técnicas de relajación sobre los síntomas de estrés

TÉCNICA ESTADO-R PREDOMINANTE INDICADO PARA

Relajación muscular progresiva Adormecimiento Síntomas o problemas físicos

Entrenamiento autógeno Relajación Física relacionados con la tensión y el

Desconexión estrés (dolores diversos, tensión muscular,

etc.); insomnio; fobias y ansiedad asociadas

a situaciones concretas

Individuos que manifiestan ansiedad

inducida por la relajación y rasgos o

conductas problemáticas

Respiración Consciencia Síntomas o problemas relacionados

Energía con activación afectiva negativa asociada

al estrés (depresión, ansiedad, e irritabilidad).

Aumentar nivel energía personal; incrementar

autoeficacia y autoconfianza.

Potenciar la concentración y el rendimiento

(laboral, escolar, deportivo, etc.)

Imaginería Gozo Síntomas físicos y cognitivos

Desconexión asociados al estrés.

Relajación Mental

Preparación para actividades que requieren

esfuerzo y afrontamiento de situaciones

estresantes asociadas a estímulos específicos

(ensayo de habilidades).

Recuperación después de las actividades

de afrontamiento realizadas.

Meditación Silencio Mental Decremento de síntomas cognitivos

Devoción-Espiritualidad de estrés (disminución de las preocupaciones,

Amor y agradecimiento obsesiones y pensamientos negativos)

Recuperación de la perspectiva ante la

vida en general después de un periodo

más o menos prolongado de estrés.

Conocimiento y desarrollo personal.

por el contrario, conducir a la experiencia de los

Estados-R. Así, dentro de la Teoría ABC de la

Relajación, uno de los objetivos y tareas fundamentales

del entrenamiento va a ser el identificar

y reestructurar las creencias del sujeto que pueden

ser incompatibles con la relajación (ej., “La

relajación es una pérdida de tiempo”, “La relajación

es lo mismo que echarse una siesta”,

“Tengo miedo de perder el control”, etc.) y, al

mismo tiempo, potenciar las creencias conducentes

a una relajación más profunda y generalizada:

(ej.,”Mis preocupaciones parecen menos importantes

cuando puedo verlas desde una perspectiva

más amplia”, “He decidido vivir día a día y

no me preocuparé por las cosas o situaciones

que no puedo cambiar”... ). Estas estructuras

cognitivas potenciadoras de la relajación han

sido denominadas Creencias-R (Smith, 1999).

La reestructuración cognitiva tiene lugar

mediante una serie de ciclos en donde la propia

experiencia de los Estados-R juega un papel fundamental

(Smith, 1999; Amutio y Smith, 2001).

Así, y a medida que el sujeto va profundizando

en la experiencia de los Estados-R, éste va desarrollando

una serie de Creencias-R (creencias,

valores, compromisos y filosofías) que van a ser

congruentes con los estados experimentados y

que van a tener un mayor nivel de abstracción,

diferenciación, y un mayor ámbito de aplicabilidad

(generalización). Estas nuevas Creencias-R

le conducirán, a su vez, a Estados-R más profundos

y duraderos, en un ciclo mutuamente reforzante

(Smith, 1999; Ghonchech, y cols., 2001).

Por ejemplo, a un sujeto que se encuentra sometido

a altos niveles de estrés al querer controlar

todos los aspectos de su vida y que durante la

práctica de la relajación suelta todo control y

experimenta los Estados-R de Relajación Mental

y Silencio Mental puede resultarle más fácil

aceptar una determinada situación de su vida que

le angustia, soltar el control y desarrollar una

filosofía (Creencia-R) de aceptación. Además,

puede descubrir que la práctica de la relajación,

lejos de ser una pérdida de tiempo, le ayuda a

organizarse mejor su tiempo y a rendir más en el

trabajo, y que vivir una vida relajada no es

incompatible con el esfuerzo para controlar aquello

que pueda ser controlado. En esta línea, y en

un estudio realizado por Ghonchech, y cols.

(2001) con una muestra de 2.125 sujetos se

encontró que todas las Creencias-R correlacionan

de manera significativa y positiva con los

Estados-R de Fortaleza y Consciencia, Gozo,

Amor y Agradecimiento y Devoción-Espiritualidad

(r≥.24, p≤.0005) y, en menor medida,

con Relajación Mental (r≥.13, p≤.01).

La metodología utilizada para la identificación

de las Creencias-R fue la misma que se utilizó

en el caso de los Estados-R. Smith comenzó

pidiendo a más de 1.000 sujetos que practicaban

una amplia variedad de técnicas de relajación

que describiesen cualquier creencia personal que

les ayudase a relajarse y construyó un catálogo

de 34 creencias iniciales (Smith, 1999; Amutio,

1999). Posteriormente, se realizaron dos análisis

factoriales sucesivos utilizando la rotación ortogonal

y con una muestra total de 1.663 sujetos

(Mui, 2001). En la Tabla 3 se presentan los resultados

referidos a uno de los análisis (N = 1167).

Ambos análisis factoriales han permitido a

Smith (2001) identificar las siguientes Creencias-

R: Optimismo, Aceptación, Honestidad, Tomarse

las cosas con Calma, Amor, Sabiduría interna,

Dios, y Profundidad.

Hay que distinguir las Creencias-R de las creencias

relacionadas con el afrontamiento activo.

Las Creencias-R nos ayudan a relajarnos; las creencias

relacionadas con el afrontamiento activo

nos ayudan a manejar las dificultades de la vida

cotidiana (p.ej.”Creo en la necesidad de planificar

las acciones previamente”, “Puedo desarrollar

todo mi potencial: energía, afectividad e inteligencia”,

“Deseo relacionarme con los demás de

forma abierta y honesta”, etc.).

La relajación, por medio de las Creencias-R,

puede modificar las alteraciones cognitivas asociadas

al estrés. En primer lugar, produciendo un

cambio en el significado o valoración que el individuo

realice del estresor (evaluación primaria),

y sobre sus propios recursos para hacer frente a

dicha situación (evaluación secundaria). Así, una

conducta de afrontamiento (en este caso la relajación)

influye en la posterior apreciación de la

situación y de los recursos disponibles para

afrontarla. Además, el sujeto puede aprender a

generalizar la relajación, convirtiendo los Estados-

R en Disposiciones-R, aumentando el grado

de positividad básica del individuo y afianzando

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28 C. Med. Psicosom, Nº 62 / 63 - 2002

Tabla 3

Estructura Factorial de las Creencias Asociadas a la Relajación (Creencias-R)3

Se presentan los factores y los items de mayor peso factorial (N= 1167)

Factor 1. Perspectiva profunda.(8.31, 23.09)4

La vida tiene otro sentido que va más allá de mis deseos personales (0.58); Hay cosas más importantes en la

vida que mis problemas cotidianos (0.59); Existen otras cosas en la vida que mis preocupaciones y asuntos personales

(0.56); Creo en la existencia de una realidad mayor que va más allá de mi capacidad de comprensión

(0.43); Algunas veces resulta necesario dejar a un lado lo más cómodo y agradable (0.41)...

Factor 2. Dios (2.42, 29.82)

Dios me guía, me ama, y me conforta (0.88); Me pongo en las manos de Dios (0.85); La oración y el dar gracias

son una parte importate de mi vida (0.74).

Factor 3. Tomarse las cosas con Calma (1.95, 35.25)

Algunas veces resulta importante tomarse las cosas con calma (0.60); A veces resulta necesario tomarse un

tiempo para relajarse (0.60); Es importante saber cuando hay que dejar de intentar algo, soltarlo, y relajarse

(0.55); Vive el momento presente (0.41); Creo en disfrutar plenamente de cada momento (0.38)...

Factor 4. Optimismo (1.58, 43.67)

Soy capaz de manejar de forma efectiva mis problemas cotidianos (0.76); Creo en la necesidad de ser optimista

(0.64); En lo más profundo soy una buena persona (0.26).

Factor 5. Cambio (1.44, 47.48)

Algunas veces hay que dejar de lado y olvidarse de las preocupaciones (0.92); Es importante reconocer los errores

propios y estar dispuesto a cambiar (0.82).

Factor 6. Sabiduría Interna (1.37, 49.64)

Confío en la sabiduría del cuerpo y en su capacidad de curarse (0.66); Existen fuentes de fuerza y curación dentro

de mí (0.58).

Factor 7. Amor (1.33, 51.17)

Es importante mostrar amor y respeto por todo el mundo (0.68); Resulta importante tratar a la gente con afecto

(0.51).

Factor 8. Aceptación (1.15, 54.17)

Puedo aceptar las cosas tal y como son (0.61); Me acepto a mí mismo como soy (0.43); Resulta innecesario

intentar cambiar cosas que no podemos cambiar (0.40).

Factor 9. Honestidad en Cogniciones y Conductas (1.22, 57.50)

Creo en la necesidad de ser directo y claro en todo lo que digo, pienso y hago (0.49); Resulta importante comprender

el mundo de manera clara, sin sesgos ni distorsiones (0.31); Resulta importante ver las cosas tal y como

son (0.27).

Factor 10. Honestidad Afectiva (1.01, 60.31)

Creo en la necesidad de ser honesto y abierto con respecto a mis sentimientos (0.48); Creo en la necesidad de

celebrar con alegría el regalo de la vida (0.33).

3Adaptado con permiso de Smith JC., Advances in ABC Relaxation. Springer Publishing Company, Inc. NY., 2001.

4Autovalores y porcentaje acumulativo de varianza de cada uno de los factores.

las creencias relacionadas con el afrontamiento

activo. A su vez, el afrontamiento activo puede

contribuir a la profundización de la relajación.

Los profesionales del entrenamiento en relajación

y de otras técnicas de manejo del estrés

han de ayudar a sus clientes a desarrollar ambos

tipos de creencias (Creencias-R y creencias relacionadas

con el afrontamiento activo). Ambas

constituyen la base de un afrontamiento exitoso y

del manejo efectivo del estrés.

Algunas de las variables personales que juegan

un papel determinante en las evaluaciones

que realizamos sobre una determinada situación

potencialmente estresante son la elevada autoconfianza,

autoestima y la tendencia al optimismo

(Buceta y Bueno,1995). En este sentido,

destacamos el papel de la relajación como facilitadora

de estos recursos internos personales

(autoestima, autoeficacia, control percibido...),

los cuales tienen una alta calidad motivacional

que puede impulsar hacia el afrontamiento activo

y tienen un efecto adaptativo positivo (Lehrer y

Woolfolk, 1993; Amutio, 1998).

Ensayo de habilidades y resolución de

problemas

El ensayo de habilidades forma parte de los

programas de manejo del estrés. Así, una vez

definido el problema de forma concreta, se especifican

y se ensayan las habilidades necesarias

para afrontarlo. Finalmente, el sujeto las aplicará

a la situación o problema concretos. La relajación,

y especialmente las técnicas de visualización,

juegan un papel fundamental en el ensayo

de las habilidades. Por medio de la imaginería o

visualización el sujeto se imagina a sí mismo

poniendo en práctica con éxito una determinada

habilidad en una situación estresante, al mismo

tiempo que permanece relajado. Esto permite que

el sujeto vaya desarrollando una percepción de

predictibilidad y controlabilidad sobre dicha situación,

al tiempo que va desarrollando habilidades

de afrontamiento.

Por su parte, uno de los objetivos de las técnicas

de resolución de problemas como estrategias

de afrontamiento activo es que, ante un problema

concreto, el sujeto aprenda a desarrollar y a examinar

relajadamente una amplia gama de opciones

y a escoger la respuesta más conveniente

teniendo en cuenta factores personales y situacionales.

La relajación facilita el proceso de resolución

de problemas potenciando la utilización de

los recursos personales de los individuos. Así,

por ejemplo, un sujeto que presenta ansiedad a

hablar en público puede relajarse utilizando técnicas

respiratorias y manejar la ansiedad que

siente. El estado de relajación conseguido le permitirá,

a su vez, preparar bien la exposición y

realizarla de forma efectiva. En este sentido, la

relajación desempeña un papel muy importante

ya que sienta las bases para que el afrontamiento

se realice de forma efectiva, tanto en lo que se

refiere a la puesta en marcha de estrategias dirigidas

a modificar o a enfrentarse a un entorno o

situación estresante concreta, como a las reevaluaciones

cognitivas dirigidas al problema, en

donde el sujeto varía el nivel de sus aspiraciones

o expectativas con respecto a la situación, reduce

la participación de su yo, busca nuevos canales

de gratificación, etc.

Adicionalmente, la relajación puede resultar

muy útil como estrategia posterior al afrontamiento.

Hay que tener en cuenta el hecho comprobado

de que muchas veces después del afrontamiento

de un problema aparecen emociones negativas,

lo cual plantea problemas en cuanto a la

evaluación de su eficacia (Lazarus y Folkman,

1986). La experiencia de los estados afectivos

positivos asociados a la relajación puede incrementar

la eficacia del afrontamiento activo minimizando

las emociones negativas posteriores a éste.

CONCLUSIONES

En primer lugar, hay que destacar el decisivo

papel de la relajación (Estados-R) en la prevención

y recuperación de muchos trastornos o enfermedades

asociadas al estrés. Así, los Estados-R

constituyen estados afectivos positivos y adaptativos

relacionados con la práctica de la relajación

que inciden sobre la salud física y el equilibrio

emocional de las personas (Smith, 1999;

Seligman y Csikszentmihali, 2000). Estos estados

afectivos ejercen, como mínimo, un efecto amortiguador

del estrés (Santed y cols., 2001).

Las técnicas de relajación producen patrones

diferenciales de Estados-R. Estos estados van

más allá de la mera reducción de la activación o

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estrés somático y/o cognitivo. Por esta razón,

recomendamos introducir una amplia variedad de

técnicas de relajación como parte fundamental de

los programas de entrenamiento en el manejo del

estrés. Además, destacamos la necesidad de diseñar

guiones de entrenamiento en relajación altamente

individualizados atendiendo a determinadas

variables personales (estabilidad y “dureza”

emocional, alta o baja capacidad de atención/

absorción, capacidad de abstracción, etc.), y

en concordancia con los objetivos terapéuticos.

Todo lo expuesto nos lleva a la reconsideración

del papel de la relajación como estrategia de

afrontamiento. En primer lugar, la relajación no

se limita a ser una simple estrategia paliativa de

afrontamiento centrada en la emoción con una

efectividad y ámbito de aplicabilidad superficial,

sino que constituye la primera línea de defensa

contra los sucesos y retos de la vida. Además,

constituye uno de los pilares del manejo efectivo

del estrés junto a la reestructuración cognitiva, el

ensayo de habilidades y la resolución de problemas,

potenciando la efectividad de éstas y de las

conductas de afrontamiento activo, en general.

La relajación puede contribuir de manera significativa

a potenciar la efectividad de los programas

de manejo del estrés. Estos programas

han de tener en cuenta las creencias, valores y

compromisos personales, estimulando al individuo

a evaluar y a afrontar las situaciones de una

forma nueva. Es hora de ir más allá de los tradicionales

modelos de relajación de reducción de

la activación (física o mental) y prestar atención

a otra serie de variables psicológicas. La Teoría

ABC de la Relajación constituye un paso decisivo

hacia el cumplimiento de este objetivo.

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